Cómo generar preguntas tipo test con IA en procesos selectivos

La inteligencia artificial puede ayudar a las Administraciones públicas a generar preguntas tipo test para procesos selectivos, cursos selectivos y formación interna. Herramientas como NotebookLM permiten trabajar con fuentes cerradas, como temarios oficiales, normativa aplicable y convocatorias, lo que facilita la creación de preguntas basadas en documentos verificados.

En cualquier caso, la IA es un asistente y debe aplicarse la revisión y criterio humanos.

La inteligencia artificial ya está entrando en todos los ámbitos de la Administración pública. También en aquellos que, hasta hace poco, parecían menos proclives a este tipo de herramientas, como la gestión de personas y, más en particular, en los procesos selectivos. Las reticencias son evidentes, estamos introduciendo la IA en una materia delicada: seleccionar las personas que trabajarán en la administración, lo que tiene importantes implicaciones en los derechos de los empleados públicos y, en fin, en el funcionamiento de la propia Administración, algo que ya viene regulado en el Reglamento de la IA.

Sin embargo, uno de los fuertes de la IA es ayudar como asistente profesional en la preparación de preguntas tipo test en oposiciones, cursos selectivos, formación interna y pruebas de evaluación.

Generador de preguntas tipo test con IA

La oferta pública de empleo de la AGE para 2026 confirma una tendencia que ya se venía apreciando: la Administración necesita incorporar nuevos perfiles, reforzar las competencias digitales y prestar una atención especial a la inteligencia artificial. No se trata únicamente de contratar personal tecnológico, también será necesario que los empleados públicos, los órganos de selección y las unidades de recursos humanos entiendan qué puede aportar la IA y, sobre todo, qué límites debe respetar.

En este contexto surge una pregunta lógica: ¿puede una Administración utilizar inteligencia artificial para generar preguntas tipo test?

Y la respuesta debe ser prudente. Sí, puede utilizarse como herramienta auxiliar para preparar borradores, revisar preguntas, crear bancos de test o mejorar materiales de formación. Pero no debe utilizarse como sustituto del tribunal, ni como medio para delegar decisiones que corresponden a personas concretas, con responsabilidad administrativa y jurídica.

La cuestión, por tanto, no es si ChatGPT, Claude, Gemini, NotebookLM u otra herramienta pueden ayudar a crear preguntas. Técnicamente pueden hacerlo, y de hecho ya lo están haciendo. La verdadera cuestión es otra: cómo utilizar estas herramientas con método, seguridad jurídica, protección de datos, trazabilidad y supervisión humana.

La IA no debe hacer el examen, pero puede ayudar a prepararlo

La creación de los ejercicios de la oposición es una tarea aparentemente sencilla, si bien tiene su complejidad técnica si queremos abordar el proceso selectivo bajo verdaderos criterios de mérito y capacidad, con la idea,- siempre en mente, de captar el mejor talento, y no simplemente para terminar el proceso lo antes posible. Una buena pregunta debe estar vinculada al temario, ser clara, tener una sola respuesta correcta, utilizar distractores (respuestas incorrectas) razonables, adecuarse al nivel del cuerpo o escala y evitar ambigüedades que puedan dar lugar a impugnaciones.

Quien haya participado en la preparación de pruebas selectivas sabe que no basta con formular una pregunta y añadir cuatro respuestas. Hay que revisar la normativa, comprobar que no existan varias opciones defendibles, verificar que la respuesta correcta sea inequívoca y asegurarse de que la pregunta mide realmente el conocimiento o competencia que se pretende evaluar.

En esa fase preparatoria la inteligencia artificial puede ser realmente útil, sobre todo teniendo en cuenta que en muchas administraciones los miembros de los tribunales no se dedican específicamente a ello, tienen otras tareas y prefieren dedicar su tiempo a sus propias funciones. O lo que es peor y ocurre a menudo, no son expertos en la materia que se está evaluando.

La IA puede suponer un importante soporte para la ejecución de estas tareas preparatorias generando propuestas iniciales, sugiriendo alternativas de respuesta, reformulando preguntas, detectando ambigüedades, clasificando ítems por temas o ayudando a construir bancos de preguntas para formación interna.

La IA no puede sustituir el criterio humano

Pero conviene insistir en la idea esencial: la IA no debe sustituir al órgano de selección; puede asistirle, pero no decidir. Puede proponer, pero no aprobar. Puede ayudar a revisar, pero no asumir la responsabilidad del contenido final de un examen.

Las competencias en IA de los empleados públicos

La transformación digital de la Administración no se limita a implantar expedientes electrónicos o a automatizar tareas repetitivas. También afecta a la forma en que se selecciona, forma y evalúa al personal empleado público.

La OEP 2026 de la Administración General del Estado incorpora referencias expresas a la transformación digital y a la inteligencia artificial, tanto en el refuerzo de determinados cuerpos como en la formación prevista en los cursos selectivos. Esto supone un cambio relevante: la IA deja de ser una cuestión externa o meramente tecnológica para convertirse en una competencia que empieza a formar parte del nuevo empleo público.

Si los futuros empleados públicos van a necesitar competencias en inteligencia artificial, las Administraciones también deberán plantearse cómo formar, evaluar y acreditar esas competencias. Y, en ese proceso, las herramientas de IA pueden servir para preparar materiales didácticos, simulacros, actividades de repaso y preguntas tipo test.

La utilidad no se limita a las grandes Administraciones. Un Ayuntamiento, una Diputación, una Comunidad autónoma, una escuela de formación o un departamento de recursos humanos pueden utilizar IA para preparar bancos de preguntas de formación interna, pruebas de aprovechamiento o materiales de autoevaluación. La clave está en diferenciar esos usos de menor riesgo de aquellos que afectan directamente a procesos selectivos oficiales.

NotebookLM y el trabajo con fuentes cerradas

Una de las dificultades habituales al utilizar herramientas de inteligencia artificial para preparar preguntas tipo test es el control de las fuentes. Si se pide a una herramienta generalista que genere preguntas sobre una materia jurídica, puede apoyarse en información incompleta, mezclar normas, utilizar referencias desactualizadas o formular respuestas que parecen correctas pero no lo son.

En este punto, NotebookLM, de Google, merece una referencia especial porque se ha convertido en la herramienta de asistencia perfecta para administraciones y opositores, pues permite trabajar con fuentes concretas subidas por el usuario, es gratuita, y cuenta con la tecnología de IA de Gemini. En el caso de una Administración, esas fuentes pueden ser el temario oficial, las bases de convocatoria, la normativa aplicable, manuales, guías de formación u otros documentos.

Esta forma de trabajo reduce uno de los principales riesgos de la IA generativa: que la herramienta responda a partir de información genérica, desactualizada o no verificada. No obstante, cuando trabajamos con la inteligencia artificial generativa siempre hemos de tener en cuenta un mantra: verificar las respuestas, si bien cada vez los LLM´s (grandes modelos de lenguaje) son mejores y tienden menos a alucinar.

Esquema de creación de preguntas tipo test

En la práctica, una Administración podría crear un cuaderno específico para un proceso formativo o para la preparación interna de un banco de preguntas. En ese cuaderno se subirían únicamente los documentos válidos. Después, se podrían pedir preguntas tipo test, explicaciones, esquemas de temas, preguntas por nivel de dificultad o revisiones críticas de preguntas ya redactadas.

La ventaja no está solo en generar preguntas. La verdadera utilidad está en que cada pregunta pueda vincularse con la fuente de la que procede. Esto facilita la revisión posterior y permite comprobar si la pregunta se ajusta realmente al temario y a la normativa aplicable.

Usos razonables de la IA en preguntas tipo test

El primer uso razonable es la generación de borradores. A partir de un tema, una norma o un documento oficial, la IA puede proponer preguntas iniciales. Estas preguntas no deberían incorporarse directamente a ningún examen, pero pueden servir como punto de partida para el trabajo técnico posterior.

El segundo uso es la creación de distractores. En una pregunta tipo test, las respuestas incorrectas no deben ser absurdas; si lo son, la pregunta pierde valor evaluador. La IA puede ayudar a formular alternativas verosímiles, aunque siempre será necesario comprobar que ninguna de ellas pueda considerarse parcialmente correcta.

El tercer uso es la revisión crítica. Una herramienta de IA puede analizar una pregunta ya redactada y advertir de posibles problemas: redacción confusa, doble respuesta correcta, excesiva literalidad, falta de correspondencia con el temario o dificultad mal calibrada.

El cuarto uso es la clasificación de preguntas. Una Administración puede utilizar IA para ordenar un banco de preguntas por temas, subtemas, normas aplicables, nivel de dificultad o competencias evaluadas. Esta función puede resultar especialmente útil cuando se trabaja con programas amplios o con pruebas que combinan materias jurídicas, organizativas y tecnológicas.

Finalmente, un quinto uso sería la elaboración de materiales de formación, faceta tan importante como olvidada en algunas administraciones. En cursos selectivos, formación continua o actividades internas, la IA puede ayudar a crear cuestionarios de repaso, actividades prácticas, simulacros y evaluaciones formativas. Este ámbito presenta menos riesgos que la creación de preguntas para un examen oficial, aunque también requiere revisión.

Como ejemplo muy sencillo, que utilizo en mis cursos de formación, he preparado una simulación de módulo de una formación sobre los plazos de notificación de la Ley 39/2015. Pinche en la imagen para verlo. Obviamente, se trata de una simulación básica, pero nos puede dar idea del potencial cada vez mayor de la IA. Está generado con ChatGPT.

Lo que una Administración no debería hacer

Ya tenemos una idea de lo que podemos conseguir con la IA. Pero también hemos de tener presentes los riesgos y lo que no deberíamos hacer con ella. Por supuesto, nunca deberíamos pedir a una herramienta de IA que genere directamente el examen definitivo. Este es el error más evidente y, al mismo tiempo, el más peligroso, pues la IA puede alucinar, puede inventarse preguntas o respuestas inexactas. Insisto, la IA es un asistente, no un funcionario.

Tampoco debería introducir en herramientas externas criterios internos del tribunal, actas, listados de aspirantes, datos personales o cualquier otra información confidencial. En materia de selección pública, la confidencialidad no es un elemento accesorio. Es una garantía esencial del proceso.

Tampoco debería utilizarse la IA para evaluar automáticamente a los aspirantes sin un análisis jurídico previo muy riguroso. Cuando la IA influye directamente en la evaluación de personas, entramos en un terreno mucho más sensible desde el punto de vista del Reglamento europeo de IA, la protección de datos y los principios de igualdad, mérito y capacidad.

El Reglamento europeo de IA y la selección de personal

El Reglamento europeo de inteligencia artificial presta especial atención a los sistemas utilizados en educación, formación profesional, empleo y selección de personas. Esto no significa que cualquier uso de la IA para redactar una pregunta tipo test sea automáticamente un sistema de alto riesgo. No es lo mismo utilizar una herramienta para mejorar la redacción de un borrador que utilizar un sistema para evaluar automáticamente a candidatos.

Pero sí significa que la Administración debe ser especialmente cautelosa. Cuanto más influya la IA en el resultado de una evaluación o en la selección de personas, mayores serán las exigencias de control, documentación, supervisión humana y gestión del riesgo.

Por eso es recomendable distinguir entre usos preparatorios y usos decisorios. Generar un borrador de pregunta para que después sea revisado por personas cualificadas es un uso auxiliar. Dejar que un sistema seleccione preguntas definitivas, evalúe candidatos o influya sustancialmente en la calificación final es otra cuestión muy distinta. Esto lo encontramos en el artículo 6 del RIA, al regular los usos de alto riesgo, estableciendo la excepción cuando:

el sistema de IA esté destinado a realizar una tarea preparatoria para una evaluación que sea pertinente a efectos de los casos de uso enumerados en el anexo III.

Un método seguro para generar preguntas tipo test con IA

La forma más razonable y segura de utilizar IA en esta materia es establecer un procedimiento interno. No basta con abrir una herramienta y pedirle “hazme veinte preguntas tipo test”. Aquí también entra en juego saber hablar con la IA, tener unos conocimientos mínimos sobre ingeniería del prompt.

El primer paso en este proceso consiste en preparar el material. Obviamente, debemos partir del temario oficial y utilizar sus fuentes. La IA debe trabajar sobre el programa aprobado, no sobre una descripción genérica del puesto ni sobre conocimientos aproximados. Debemos facilitar al sistema de IA las fuentes de las que debe extraer las preguntas.

En este punto, NotebookLM puede ser especialmente útil, como indiqué. La Administración puede crear un cuaderno de trabajo con el temario oficial y la normativa aplicable. Después puede pedir a la herramienta que genere preguntas sólo a partir de esas fuentes, que indique el apartado utilizado y que advierta si no encuentra base suficiente para formular una pregunta segura.

Un segundo paso es darle al modelo las instrucciones adecuadas, dándole un rol de experto en la materia a evaluar, y exigiendo una estructura fija para cada pregunta. Por ejemplo: enunciado, cuatro alternativas, respuesta correcta, fundamento normativo, explicación de la respuesta correcta, explicación de por qué las otras opciones no lo son, tema del programa y nivel de dificultad.

El tercer y último paso es revisar todas y cada una de las preguntas. Es el más crítico, la revisión humana (human in the loop) pues no basta con que cada pregunta esté bien de forma aislada. El examen debe ser equilibrado, proporcional y coherente con el temario. También debe evitar sesgos derivados de preguntar siempre el mismo tipo de contenidos o de concentrarse en determinados artículos, autores o bloques.

Ejemplo de uso con NotebookLM

Un uso razonable de NotebookLM podría seguir el siguiente esquema básico:

Primero, se crea un cuaderno específico para un proceso selectivo o para la elaboración preliminar de un banco de preguntas.

Asistente de procesos selectivos

A continuación, se suben únicamente las fuentes autorizadas: temario oficial, convocatoria, normas vigentes, instrucciones internas o manuales aprobados. Después se elabora la petición (prompt) y posteriormente se revisa todo.

Este método no convierte a NotebookLM en una herramienta infalible, pero permite trabajar con más control que una consulta genérica a un chatbot. La diferencia es importante: no se trata de preguntar a la IA qué sabe sobre una materia, sino de pedirle que trabaje sobre los documentos que la Administración ha seleccionado previamente.

Cómo preparar un buen prompt para generar preguntas tipo test

Para que la inteligencia artificial genere preguntas tipo test útiles no basta con pedirle “crea 10 preguntas sobre [ ]”. Esa instrucción es demasiado genérica y dará lugar a resultados superficiales, preguntas ambiguas o respuestas que no estén correctamente vinculadas al temario y a la normativa aplicable.

En el ámbito de la Administración pública, y especialmente cuando se trabaja con procesos selectivos, el prompt debe ser más preciso. No se trata solo de obtener muchas preguntas, sino de conseguir preguntas revisables, justificadas y alineadas con las fuentes oficiales.

Un esquema sencillo pero eficaz puede construirse con los siguientes elementos: rol, tarea, contexto, fuentes, formato y restricciones.

Rol

El primer paso consiste en indicar a la IA qué papel debe asumir. Esto ayuda a orientar el tipo de respuesta, el lenguaje utilizado y el nivel técnico de las preguntas.

Por ejemplo, no es lo mismo pedirle que actúe como un profesor generalista que como un especialista en selección pública, un técnico de recursos humanos o un experto en Derecho Administrativo. En procesos selectivos públicos el rol ha de estar vinculado al tipo de prueba y al nivel del cuerpo, escala o categoría.

Una instrucción adecuada podría ser:

“Actúa como experto senior en derecho administrativo/gestión tributaria local/derecho urbanístico.”

Tarea

Después debe concretarse qué se quiere obtener. La IA puede generar preguntas nuevas, revisar preguntas ya redactadas, detectar ambigüedades, proponer distractores, clasificar preguntas por dificultad o explicar por qué una respuesta es correcta.

Cuanto más concreta sea la tarea, más útil será el resultado.

No es lo mismo decir:

“Haz preguntas sobre la Ley 39/2015.”

Que pedir:

“Genera diez preguntas tipo test sobre los actos administrativos, con cuatro opciones de respuesta, siendo solo correcta. Pon la respuesta correcta en negrita y dame la justificación y norma que lo avale.”

La segunda instrucción reduce la ambigüedad y facilita la revisión posterior.

Contexto

El contexto es uno de los elementos más importantes del prompt. La IA debe saber para qué se van a utilizar las preguntas, cuál es el nivel de exigencia y sobre qué materia debe trabajar.

En una Administración pública, el contexto puede incluir el tipo de proceso selectivo, el grupo o subgrupo profesional, el temario aprobado, la finalidad de las preguntas y el uso previsto: formación interna, autoevaluación, simulacro o preparación preliminar de un banco de preguntas.

Por ejemplo:

“Las preguntas se utilizarán como material de autoevaluación en un curso selectivo para personal funcionario de nuevo ingreso.”

O bien:

“Las preguntas forman parte de un banco preliminar de preguntas de la fase de oposición para funcionarios locales del grupo A1, que será revisado posteriormente por personal técnico antes de cualquier uso oficial.”

Fuentes

Como podrá imaginar el lector, la IA debe trabajar siempre sobre fuentes actualizadas y verificables. Como ya se indicó, se hace imprescindible aportar el temario oficial, las bases de convocatoria, la normativa aplicable o los materiales de formación aprobados. No obstante, si el temario es extenso sería conveniente dividir la tarea en partes. Por ejemplo, por secciones temáticas, por área normativa, etc. Con ello se reduce el contexto que debe utilizar el sistema.

Si se utiliza NotebookLM el tema de las fuentes adquiere especial importancia porque la herramienta permite trabajar con fuentes cerradas previamente subidas por el usuario. También se le puede pedir que busque fuentes por su cuenta, pero por experiencia esto incluye mucha documentación inútil.

Por ejemplo:

“Utiliza exclusivamente las fuentes incluidas en este cuaderno. No utilices información externa. No inventes artículos, fechas, normas ni referencias.”

Esta indicación no elimina por completo el riesgo de error, pero mejora el control del resultado y facilita la trazabilidad. Otra ventaja de NotebookLM es que, aunque subamos todo el temario, podemos seleccionar fuentes concretas para que la IA se centre en hacer las preguntas sobre una materia concreta, mejorando su especialización.

Formato

También debe indicarse cómo se quiere recibir la respuesta, pues si bien la IA ordena las preguntas adecuadamente, quizás queramos un formato específico. Por ejemplo, que las respuestas se ordenen utilizando letras, sean mayúsculas o minúsculas, o números.

Restricciones

Por último, es conveniente incluir límites claros, como que no invente contenido, no realice preguntas ambiguas, no genere varias respuestas correctas o que indique si las fuentes no permiten crear una pregunta segura.

Algunas restricciones útiles serían:

“Debe existir una sola respuesta correcta.”

“No inventes referencias normativas.”

“No formules preguntas cuya respuesta no pueda comprobarse en las fuentes aportadas.”

“Si hay dudas o falta información suficiente, indícalo expresamente.”

Estas instrucciones ayudan a reducir el riesgo de preguntas incorrectas o difícilmente defendibles.

Ejemplo de prompt básico

Un prompt inicial para generar preguntas tipo test podría redactarse así:

Actúa como especialista en derecho medioambiental. Utiliza exclusivamente el temario y la normativa que te proporciono. No utilices conocimientos externos, no inventes normas, artículos, fechas ni referencias.

Genera diez preguntas tipo test sobre la materia indicada, con cuatro opciones de respuesta y una sola correcta. Numera las preguntas del 1 al 10.

Las preguntas forman parte de la fase de oposición para funcionarios locales del grupo C1, que será revisado posteriormente por personal técnico antes de cualquier uso oficial.

Cada pregunta debe incluir:

  • enunciado;
  • cuatro opciones de respuesta, de la letra A) a la letra D);
  • indicación de la respuesta correcta en negrita, junto con la norma que la sustenta;
  • explicación breve de por qué la respuesta correcta lo es;
  • explicación breve de por qué las demás opciones son incorrectas;
  • observaciones si existe alguna posible duda.

Evita preguntas ambiguas, capciosas o con varias respuestas defendibles. Si las fuentes no permiten formular una pregunta segura, indícalo expresamente.

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