Los principios de eficacia y eficiencia en la actuación del empleado público y su conexión con la evaluación del desempeño

La eficacia constituye un principio esencial en el funcionamiento de la Administración que le impone la obtención de resultados. Esto afecta de manera directa a los empleados públicos como aplicadores de las competencias públicas. Sin embargo, ese deber hacer que les impone la eficacia no se ha acompañado siempre por criterios de eficiencia o ahorro. El EBEP ha supuesto un nuevo impulso a la aplicación conjunta de la eficacia y la eficiencia en la actuación del empleado público, que se plasma necesariamente en el procedimiento administrativo y en la evaluación del desempeño, relaciones que estudiamos en este trabajo.

Extracto del Artículo publicado en la Revista Aranzadi Doctrinal, nº 10, Nov. 2018

Lea el estudio completo: eficacia y eficiencia, actuación del empleado público y evaluación del desempeño

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Sumario

I.-  Introducción. Un nuevo impulso del legislador del EBEP a dos principios esenciales en la Administración. II.- La eficacia como principio de actuación de la Administración y del empleado público. III.- La reivindicación del criterio de eficiencia en la actuación del empleado público. IV.- La relación entre eficacia y eficiencia y su conexión con la actuación y evaluación del empleado público. V.- El procedimiento administrativo como nexo entre la eficacia de la Administración, del empleado público y la evaluación del desempeño. VI.- Conclusiones.

Conclusiones

En una etapa en la evolución de nuestras Administraciones en la que se les exige que sean más proactivas, cercanas, modernas y ahorradoras la eficacia vuelve a adquirir una relevancia extraordinaria. Si bien aquellas siempre han sido más o menos eficaces en el sentido de producir resultados lo que se ha echado en falta –y ahora se trata de fomentar- ha sido ese componente de eficiencia, de hacer bien lo que hay que hacer, sin el que la Administración ha funcionado a “medio gas”, ha sido ineficiente en una palabra.

 Este “nuevo paradigma” se plasma también en la gestión de personas, que son los verdaderos artífices de los cambios que se están produciendo y de los que aún están por llegar. Las pautas que introduce o recuerda el EBEP van en ese sentido y en particular en la necesidad de ponernos “las pilas” en la aplicación de procesos de mejora continua donde la eficiencia sea el criterio que acompañe a la aplicación exhaustiva del principio constitucional de eficacia, el que le dé su sentido más ajustado a lo que los ciudadanos buscan en la Administración.

El logro de un servicio al ciudadano que cumpla con los estándares que se exigen actualmente a la Administración pasa indefectiblemente por la actualización y mejora de los procedimientos, punta de lanza de los cambios que se están produciendo en este sentido. Al mismo tiempo, la actuación de los empleados públicos se basa en lo que hacen y en cómo lo hacen, conceptos vinculados íntimamente con la eficacia y la eficiencia, por lo que las Administraciones públicas deben esforzarse en poner los medios necesarios para que su personal pueda desarrollar su labor atendiendo a dichos principios.

Finalmente, la evaluación del desempeño se configura como la herramienta que aporta la información y retroalimentación necesarias acerca de la aplicación correcta de dichos principios en la actuación del empleado público a través del procedimiento administrativo. No podemos olvidar que si no medimos lo que hacemos no podremos mejorarlo y la aplicación de la eficacia y la eficiencia nos están indicando precisamente qué hay que hacer y cómo debe llevarse a cabo, configurando pautas de actuación que posteriormente hay que medir y valorar en un proceso de mejora continua para lograr la tan ansiada calidad de los servicios públicos.

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